CONSOLANDO A LA ABUELITA
El día del funeral de Juan, el esposo de Rosita, amaneció gris y de cielo amenazante, Cloé preocupada de todos los detalles del funeral, no tomó precauciones por si llovía aquel día, así es que asistió a la misa y al sepelio con un sencillo vestido y un blazer ad-hoc a la ocasión, y obviamente sin paraguas.
Su prioridad aquella tarde fue la de preocuparse de consolar y acompañar a la abuelita del difunto, por lo que ambas, cuando salieron de la Iglesia se fueron juntas hasta el cementerio, y cuando ya iban los familiares caminando detrás del carro con la urna, comenzó a llover, por lo que por ahí alguien precavido le prestó un paraguas a Cló y con éste cubrió a la abuela para que no se mojara, y así se fueron caminando juntas detrás de toda la comitiva.

Como la viejecita era chiquita, ella hubo de agacharse un poco para no desprotegerla y le hablaba con palabras dulces dándole ánimo, y así es como iba enfrascada en su papel de “asistente” cuando no sabe cómo ni cuándo ¡zaz! se cayó a un profundo hoyo que estaba esperando a otro alojado, que no era ni Juan y menos ella sin cajón…
Y se arma la gorda en aquel entierro, los conductores del carro dejaron de lado el difunto para ir a socorrer a la señorita Asistente la que estaba al fondo del hoyo con la patas paradas para arriba, mostrando hasta el mismísimo desayuno. “¡Ay!...¡Ayayay!” –gritaba la Cló- “¡ayúdenme por favor!”, entre medio ella alza la mirada hacia arriba y jura que vio a toda la familia, incluyendo al difunto, mirándola a ella como pataleaba en el barro por tratar de pararse. Finalmente un funcionario del cementerio se condolió con ella y se tiró al hoyo también, ¡cual súper héroe para rescatarla…!
Así fue como volvió a formarse la fila de dolientes y continuaron la marcha junto al difunto…y ¿qué creen que hizo Cloé?... a pesar de que había quedado toda embarrada y abochornada con el episodio recién pasado… ¡siguió acompañando a la abuelita y hablándole como si ahí no hubiese pasado nada!...
Al día siguiente se presentó a trabajar, tan digna y profesional como siempre… esperando el siguiente caso para atender diligentemente.
Celeste
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