MIS AMIGAS
Mis amigas son como un grupo de terapia. Nada mejor que juntarnos, y cuando las 6 coincidimos, mejor aún.
El sábado recién pasado decidimos reunirnos para festejar a Sandy, quien hacía poco estuvo de cumpleaños.
Angie, mi amiga del alma, y de toda una vida, tuvo la brillante idea de ir juntándonos una a una y coincidentemente resultamos todas parecidas en gustos, especialmente en el deseo de reunirnos, por lo menos una vez al mes, para pasarlo bien y hablar tonterías y porquerías también.
Sandra, la festejada, es viuda, tiene 2 hijos, y desde hace bastante tiempo sin trabajo estable, pero es una mujer empeñosa y luchadora, así es que su trabajo diario consiste en salir a vender ropa interior por las oficinas. Trabajo que le permite vivir medianamente tranquila y llevar una vida decente, viviendo en un buen barrio y educando a sus hijos en la Universidad.
Sandy, detrás de sus anteojos que le dan un aire serio y tímido a la vez, no necesariamente intelectual, es totalmente lo contrario, ya que es alegre y de un humor muy especial, lo que la hace más atractiva aún.
No diré las edades, pero si éstas las multiplicamos 6 por 50, podríamos irnos cuadrando.
Sandy, es la más…es la más, ¿cómo decirlo para que no resulte poco fino?... la más apasionada del grupo. Ella no puede estar sin pareja, por lo que no discrimina mucho al momento de elegirla. Desde hace algún tiempo la acompaña en sus ratos de “crisis carnal”, como le llamo yo a las necesidades biológicas básicas, un tal Hortencio. Masajista-terapeuta profesional, bordeando los 60, con un físico, según cuenta Sandy, que ya lo quisiera poseer cualquiera. La ventaja de conservarse tan bien, -cuenta ella- es que ahorra en pastillitas azules, por no ser necesarias para satisfacer a esta tigresa hambrienta.
Dentro de sus anécdotas amorosas, tiene una muy divertida. Hace unos años atrás fue al médico por un problema hormonal. El doctor, le recetó un remedio que la anduvo trayendo especialmente encabritada, el asunto es que no encontró nada mejor que tirársele al dulce al Bodeguero de la Empresa en donde ella tenía un cargo de Jefe. Iban, supuestamente al cine en el auto de Sandy, pero derechamente ésta le sampó de una, que por qué no iban a un motel, y ¡ya!. Una vez saciado el apetito descomunal de la comadre, lo ignoró por el resto de su vida y archivó el caso en lo más recóndito de su memoria, puesto que atentaba contra su dignidad de mujer profesional, Jefe, señora viuda, madre ejemplar ¡en fin!... Y si el Bodeguero aquél, unos años menor que ella con el físico parecido a un actor de cine, hubiese abierto su bocota, nadie le habría creído dada la imagen que proyecta Sandra.
Quedó viuda demasiado joven. Esa es mi conclusión.
Sandy y Angie se conocieron estudiando en la Universidad.
Vanessa, quien siempre contesta cuando una la saluda “aquí estoy vivita y coleando”, ya explicaré el por qué. Es de las solteras inteligentes. Nada de cartucha y a pesar de no casarse aún, no es algo que la preocupe, en absoluto, porque su rol de madre lo ha realizado mejor que si lo fuera biológicamente. Muy querendona de sus sobrinos. Fue prácticamente criada por su hermana mayor Licha y su cuñado Roberto. Regalona a más no poder.
Lo de vivita y coleando, tiene su origen, creo yo, a raíz de su adicción al “bisturí”, diría que es pionera en remodelación estética, ¡tiene una fijación por estar en posición horizontal en una camilla de quirófano!. Yo no sé cómo no aprovecha las ofertas de “pack” o “combos” para no ser cliente frecuente en las Clínicas. Así es que su sueldo, me queda claro, lo divide en dos: Placeres e Intervenciones quirúrgicas. Y los bonos extras, asignaciones y aguinaldos, en los sobrinos.
En este último encuentro, miré detenidamente a Vane, quien estaba exenta de pintura de guerra, y la encontré muy bonita. Tiene lindo color de cutis y lindas facciones. No representa para nada la edad que tiene. Si yo tuviese que asesorarla en imagen, le haría unos visos rubio ceniza en su cabello y le dejaría su chasquilla bien larga y coquetona peinada hacia el lado.
La Vane es una chica ABC1, como se hace llamar en su red de amigos por Internet, para así codearse con alguien de su ambiente y no con cualquier “roto”. Sin embargo, igual ha conocido hombres que no han resultado ser muy buenos pretendientes que digamos. Sin ir más lejos, por ejemplo uno de Valpo apodado por ella como “La Joyita del Pacífico”. Este hombrecito la tenía embobada con sus encantos y despliegue varonil, pero sólo duró hasta cuando Vanessa descubrió que no era la única en su vida, y urdiendo una estrategia con su rival, que resultó ser una periodista de un prestigiado Diario nacional, lo desenmascararon juntas, quedando totalmente en pelotas frente a ellas, sin nada que argumentar, y para peor se quedó sin las dos ¡de un paragüazo!, el muy pelmazo.
Vane es temeraria. Nada que hacer con ella. Un buen día salió despavorida detrás del amor de su vida. Concertó una cita a ciegas con un Uruguayo. Partió sin escuchar consejos de su hermana, y sin oír nada de nada ni de nadie. Ella fue enceguecida a conocer a su nuevo amigo virtual en un sitio “neutro”, tierra de nadie…. en Buenos Aires. Lo conoció, lo pasó chancho, y luego descubrió en las típicas confidencias de almohada (que digo yo) que este señor era un Traficante, no recuerdo de qué, pero mafioso al fin y al cabo. Vane es aventurera por naturaleza, no solo por sus aventuras amorosas, sino que también por su afición a los viajes de placer.
Ella sabe disfrutar la vida. Esa es mi conclusión.
Vanessa y Angie se conocieron trabajando en cargos gerenciales en una gran empresa.
Maricela, la dulce Maricela. divorciada a la buena, tengo entendido, por la relación civilizada que tiene con su ex, con 3 hijos. La mayor, Polly, se fue con su amor a Alemania a iniciar una nueva vida. Darianne estudia en la U., y no está exenta de los problemas de las adolescentes, lo que la lleva a Maricela a estar muy alerta a las necesidades de su sensible hija, al igual que con Alex quien aún está en el colegio y es el hombre de la casa.
Maricela es una de las tantas mujeres de profesión arquitecto que se encuentra cesante. Pero ella es mujer de mucho “punch” y no obstante carecer de una fuente de trabajo, se las arregla para salir adelante con sus hijos.
Es mujer culta de cuna. No entiendo que encaje con nosotras que hablamos sólo banalidades. Quizás con ello encuentra el justo equilibrio, de lo contrario sería muy monótona su vida. Ojalá nunca se canse de nosotras, porque su aporte cultural es básico en nuestros encuentros.
Las narraciones de Maricela, respecto a sus conquistas amorosas, suelen ser muy entretenidas ya que es una romántica soñadora, que aún sueña y cree en las historias con príncipes azules y un happy end. Para enredarse con alguien no lo hace sólo por un deseo carnal, agregado a ello debe existir un sentimiento profundo de valoración y respeto mutuo. Alguien que aporte a su vida algo más que un suspiro y una noche salvaje. Y en este compás de espera lleva harto tiempo, y creemos que con las artimañas que le hemos ido entregando en nuestras sesiones terapéuticas, estoy segura que más de un pez ha de pescar el anzuelo.
Maricela encontrará a ése que la haga tambalear, ojalá no sea tan mayor como acostumbra, para que alguna vez descubra con gran asombro lo que es el punto G. Ji-ji. Es mi opinión.
Maricela y Angie se conocen desde niñas, ambas vivían en el mismo barrio.
Priscilla, la Pris, es hermana de Angie. Hace poco tiempo, después de veintitantos años de matrimonio, y de aguantar a un hombre-mochila (así le llamo yo a los hombres que viven a expensas de la mujer la mayor parte del tiempo), se hartó y decidió seguir el camino sola junto a sus niños. Nunca había conocido a una mujer que se sintiera más liberada y riera constantemente de puro gustito al vivenciar la maravilla que significa estar sola. Disponer de su tiempo para ella y sus dos querubines universitarios, Cristina y Javier, ha sido lo que más le ha gustado en su vida.
Pris es una mujer de carácter fuerte. Tremendamente disciplinada en su vida económica. Estructurada respecto a la crianza de los hijos. No transa mucho con los deslices. Una madraza como pocas. Gallina de alas grandes y acogedora. Protectora de los débiles, especialmente de los viejos.
No tiene experiencias extramatrimoniales, y tampoco piensa agendarlas. No tiene ¡puta idea! de lo que es el punto G.; su gran pozo de amor piensa vaciarlo en el Asilo de Ancianos que tiene proyectado instalar junto a un matrimonio amigo, mientras tanto ordena las finanzas en el condominio en donde vive.
Su mejor virtud, la Paciencia, la cual puso a prueba durante 15 años en que estuvo trabajando con un renombrado Abogado. Allí aprendió a hacer múltiples tareas a la vez, y sin cometer errores. Escribir en el computer, atender teléfono multiuso con alta voz, enviar mensajes por celular, con una patita abrir el tarro de la basura, mientras con el plumero en el tambembe echar la basura a éste. Pero valía la pena porque le pagaban muy bien.
Pris tiene la felicidad en sus manos. Es su FE en DIOS y lo agradecida que es de las bondades que El le ha regalado. Lo merece. La dura.
Angie, es un ángel de Dios. Buena como el pan con chancho. Es la única que aún ostenta marido y a mucha honra. Se sacó la lotería y nosotras también, porque gracias a los continuos viajes de su marido empresario y los recortes del presupuesto familiar que hace la Angie cuando éste viaja, especialmente al extranjero, es cuando nos reunimos y arrasamos con todo lo que es mastique y copete. Supiera su marido Néstor, como corren los mails de rápido organizando aquelarres, y la felicidad que manifiesta su señora esposa de verse libre del yugo conyugal. Bueno, es cosa que analice las fotos nada más.
Junto a Angie tenemos la verdadera Maestra del Sexo. Ella sabe de películas pornos, jueguitos sexuales, (y juguetitos también) fantasías eróticas, noches con trasnoche; Mañaneras con carrete, postres de todos los tipos, y no sólo conoce la letra G, sino todo el abecedario.
Es femenina, delicada, facha de cuica y “una dama de salón”. Ella en Sociedad jamás haría algo que la avergonzara, ¡claro! excepto con nosotras que la queremos tal cual.
Angie es la esposa Becada por su marido. Actualmente no tiene trabajo, y por lo mismo no tiene tiempo para nada, ya que el día para ella comienza a las 12 Pm.,
Es de amores profundos, especialmente con sus tres amores, Matías el Fotógrafo, Bastián el estudiante universitario y Paloma, una lola pelolais de 17, que egresa este año de Enseñanza Media.
Como les decía, la última vez que nos juntamos fue el sábado recién pasado. La Angie con la mentira a flor de labios le urdió un cuento tan convincente a Sandy que ésta quedó “clarísima” de que tendría que ir a buscar a Angie a las 20:30 p.m., del día sábado, porque irían a ver al teatro nada más y nada menos que al Coco Le Grand, ¡pobre Sandy!, ilusionada como cabra e’quince, se amononó o enchuló, como lo prefieran, para tal evento, sin sospechar que se estaba organizando su cumpleaños a espaldas de ella.
Llegamos todas a las “ocho en punto”, como lo ordenó la dueña de casa, excepto Maricela que estaba muy resfriada, y debía cuidarse puesto que este lunes recién pasado entraba a trabajar, y obviamente no podía fallar. Así es que nos encontrábamos Angie, Vanessa, Priscilla y yo, esperando que llegara Sandra.
Ésta tocó el timbre y se vio obligada a llegar hasta el living, en donde Angie después de saludarla, encendió la luz de la mesita lateral en el living y aparecimos nosotras con un ¡SORPRESA!, y la verdad es que contrario a lo que pensábamos, no se enojó, más bien, se emocionó.
Continuará….