domingo, 26 de junio de 2011

SEGUNDA PARTE..."MIS AMIGAS"

CUMPLEAÑOS DE SANDY




Pasada la emoción, y entrega de regalos, vino el consabido e infaltable copetín, excepto la Vane quien cooperó con unos arrollados primaveras chino, y no me explico esa fijación que tiene la Vane con los arrolladitos chinos, porque carrete que tenemos, ella se apersona con este comistrajo.  ¿Será la forma del envoltorio que parece un “penechico”?...No lo sé, pero algo hay de estudio psicológico en el asunto. Pero ¡quién sabe si es por eso que está tan bonita ella!.

Cuando estábamos todas cómodamente sentadas y ya iniciando el tema de conversación, que la verdad sea dicha, nunca es un tema, puesto que saltamos de una cosa a otra con una rapidez extraordinaria, vino el momento de las fotos, en donde Paloma,  la hija pelolais de la Angie, nos sacó fotos en todas las poses y ángulos posibles. Momento fidedigno del carrete brujeril, el que queda de por vida no sólo grabado en los computadores, sino en nuestra memoria, la que crece atesorada con estos momentos maravillosos de sana amistad y camaradería.

Lo que puedo rescatar de todas nuestras conversaciones de esa noche, es una de la cual nos reímos muchísimo cada vez que recordamos el “gas social” de una de nosotras. Y que vale la pena dejarlo impreso en estas memorias. Ja-Ja-Ja.

En un día no muy lejano, en que estábamos al final de nuestro carrete, en donde ya quedábamos sólo Vanessa, Priscilla, Angie y yo, una de ellas, maniática por el orden y la limpieza, quiso adelantar trabajo para el otro día, y se agachó sigilosa a recoger los ceniceros y vasos sucios que iban quedando sobre las mesitas laterales,  justo en ese minuto en que ella se agacha, yo, quien estaba sentada en la esquina del sillón grande e inmediatamente al lado de una de las mesas, me pareció escuchar un sonido cantarín, el que venía por debajo de la pollera de la comadre, y cuando ésta iba camino  a la cocina cruzando el hall de entrada, se le aflojó un poco más el tambembe y quedó el sonido orquestado en un punto métrico de tres metros; entonces recién ahí volteó la cabeza hacia nosotras y se encontró con nuestras caras de real sorpresa, y el comentario atinado de mi persona en que le dije: “tírate otro y lo bailamos”; fue suficiente para abochornarla más de lo que ya estaba.  Soltamos la carcajada general entre las 3 que estábamos en el living.  Ella de inmediato se devuelve  sentándose en una banqueta y dirigiéndose a nosotras nos decía: -¡perdón!, ¡perdón!; ¡juro que no lo  quise hacer!,  es algo totalmente involuntario- argumentaba-, y no se daba cuenta que más la embarraba dando tantas explicaciones que no venían al caso, porque igual no podía tapar lo que ya estaba hecho y más encima orquestado y perfumado. Jamás olvidaré su cara cuando decía: -“nunca, nunca me había pasado esto en sociedad”; y nosotras nos reíamos cada vez más. Cuento corto, aquél día, terminamos la noche conversando lo atroz que se vuelve de vulnerable el poto, una vez que se afloja éste.

Y, por supuesto que aproveché de contar una anécdota propia sucedida años atrás, y que a diferencia de ésta que fue en “familia” (prácticamente), la mía fue en público y en donde no me pude hacer la lesa ni pasar piola.

Les contaba a las chicas que yo trabajaba en el último piso de un edificio antiguo en pleno centro de Santiago, y obviamente había varias oficinas públicas en distintos pisos, y como en esa época yo vendía un “cuantohay” de cosas, era por ende bastante conocida, o a lo menos me ubicaban.

Los días viernes por lo general en el casino almorzábamos platos especiales, y ese día precisamente, se me ocurrió comer achicoria con ajo, brócoli, coliflor, huevo duro y habas, acompañadas estas ensaladas de un rico bistec. Por lo mismo anduve toda la tarde “prendidita”. Ese día me tocó turno, por lo que fui la última en retirarme de la oficina, timbré el ascensor y mientras este subía, justo sentí la necesidad imperiosa de que mi pobre intestino respirara un poquito, porque tenía más que claro que a esa hora ya no quedaba nadie en el edificio, y como estábamos en el último piso, nadie tampoco llegaría hasta ahí, y ¡cual no sería mi equivocación!, cuando se abre la puerta de éste y me encuentro a boca de jarro con dos personas que inexplicablemente las llevé para arriba, y no me quedó otra que entrar al ascensor y el gas más fétido que yo haya olido en mi vida entró junto a mí. Me quería morir de vergüenza. Las mujeres que venían en el ascensor eran mis clientas de los quesos. No fui capaz de pedir disculpas, más bien cínicamente las miré a ellas bien feo, con expresión de que ¿qué onda ustedes?.  Ellas no aguantaron la risa y me dijeron; “harto bueno el queso que tú vendes”.
¡Uff! Qué bochorno, esas cosas solo me pasan a mi y a nadie más.

Así que para que mi amiga no se sintiera tan mal con su “gas social” le dije ¿viste?, no eres la única del “poto flojo”, y pasa en lo más encumbrado de esta sociedad.

PRIMERA PARTE "MIS AMIGAS"

MIS AMIGAS

Mis amigas son como un grupo de terapia. Nada mejor que juntarnos, y cuando las 6 coincidimos, mejor aún.
El sábado recién pasado decidimos reunirnos para festejar a Sandy, quien  hacía poco estuvo de cumpleaños.

         Angie, mi amiga del alma, y de toda una vida, tuvo la brillante idea de ir juntándonos una a una y coincidentemente resultamos todas parecidas en gustos, especialmente en el deseo de reunirnos, por lo menos una vez al mes, para pasarlo bien y hablar tonterías y porquerías también.

         Sandra, la festejada, es viuda, tiene 2 hijos, y desde hace bastante tiempo sin trabajo estable, pero es una mujer empeñosa y luchadora, así es que su trabajo diario consiste en salir a vender ropa interior por las oficinas. Trabajo que le permite vivir medianamente tranquila y llevar una vida decente, viviendo en un buen barrio y educando a sus hijos en la Universidad.


         Sandy, detrás de sus anteojos que le dan un aire serio y tímido a la vez, no necesariamente intelectual, es totalmente lo contrario, ya que es alegre y de un humor muy especial, lo que la hace más atractiva aún.


         No diré las edades, pero si éstas las multiplicamos  6 por 50, podríamos irnos  cuadrando.

          Sandy,  es la más…es la más, ¿cómo decirlo para que no resulte poco fino?... la más apasionada del grupo. Ella no puede estar sin pareja, por lo que no discrimina mucho al momento de elegirla. Desde hace algún tiempo la acompaña en sus ratos de “crisis carnal”, como le llamo yo a las necesidades biológicas básicas, un tal Hortencio. Masajista-terapeuta profesional, bordeando los 60, con un físico, según cuenta  Sandy, que ya lo quisiera poseer cualquiera. La ventaja de conservarse tan bien, -cuenta ella- es que ahorra en pastillitas azules, por no ser necesarias para satisfacer a esta tigresa hambrienta. 

         Dentro de sus anécdotas amorosas, tiene una muy divertida. Hace unos años atrás fue al médico por un problema hormonal. El doctor, le recetó un remedio que la anduvo trayendo especialmente encabritada, el asunto es que no encontró nada mejor que tirársele al dulce al Bodeguero de la Empresa en donde ella tenía un cargo de Jefe. Iban, supuestamente al cine en el auto de Sandy, pero derechamente ésta le sampó de una, que por qué no iban a un motel, y ¡ya!. Una vez saciado el apetito descomunal de la comadre, lo ignoró por el resto de su vida y archivó el caso en lo más recóndito de su memoria, puesto que atentaba contra su dignidad de mujer profesional, Jefe, señora viuda, madre ejemplar ¡en fin!... Y si el Bodeguero aquél, unos años menor que ella con el físico parecido a un actor de cine, hubiese abierto su bocota, nadie le habría creído dada la imagen que proyecta Sandra.

Quedó viuda demasiado joven. Esa es mi conclusión.

Sandy y Angie se conocieron estudiando en la Universidad.

Vanessa, quien siempre contesta cuando una la saluda “aquí estoy vivita y coleando”, ya explicaré el por qué. Es de las solteras inteligentes. Nada de cartucha y a pesar de no casarse aún, no es algo que la preocupe, en absoluto, porque su rol de madre lo ha realizado mejor que si lo fuera biológicamente.  Muy querendona de sus sobrinos. Fue prácticamente criada por su hermana mayor Licha y su cuñado Roberto. Regalona a más no poder.






         Lo de vivita y coleando, tiene su origen, creo yo, a raíz de su adicción al “bisturí”, diría que es pionera en remodelación estética, ¡tiene una fijación por estar en posición horizontal en una camilla de quirófano!. Yo no sé cómo no aprovecha las ofertas de “pack” o “combos” para no ser cliente frecuente en las Clínicas. Así es que su sueldo, me queda claro, lo divide  en dos: Placeres e Intervenciones quirúrgicas. Y los bonos extras, asignaciones y aguinaldos, en los sobrinos.

En este último encuentro, miré detenidamente a Vane, quien estaba exenta de pintura de guerra, y la encontré muy bonita. Tiene lindo color de cutis y lindas facciones. No representa para nada la edad que tiene. Si yo tuviese que asesorarla en imagen, le haría unos visos rubio ceniza en su cabello y le dejaría su chasquilla bien larga y coquetona peinada hacia el lado.

La Vane es una  chica ABC1, como se hace llamar en su red de amigos por Internet, para así codearse con alguien de su ambiente y no con cualquier “roto”. Sin embargo, igual ha conocido hombres que no han resultado ser muy buenos pretendientes que digamos. Sin ir más lejos, por ejemplo uno de Valpo apodado por ella como “La Joyita del Pacífico”. Este hombrecito la tenía embobada con sus encantos y despliegue varonil, pero sólo duró hasta cuando Vanessa descubrió que no era la única en su vida, y urdiendo una estrategia con su rival, que resultó ser una periodista de un prestigiado Diario nacional, lo desenmascararon juntas, quedando totalmente en pelotas frente a ellas, sin nada que argumentar, y para peor se quedó sin las dos ¡de un paragüazo!, el muy pelmazo.

         Vane es temeraria. Nada que hacer con ella. Un buen día salió despavorida detrás del amor de su vida. Concertó una cita a ciegas con un Uruguayo. Partió sin escuchar consejos de su hermana, y sin oír nada de nada ni de nadie. Ella fue enceguecida a conocer a su nuevo amigo virtual en un sitio “neutro”, tierra de nadie…. en Buenos Aires.  Lo conoció, lo pasó chancho, y luego descubrió en las típicas confidencias de almohada (que digo yo) que este señor era un Traficante, no recuerdo de qué, pero mafioso al fin y al cabo. Vane es aventurera por naturaleza, no solo por sus aventuras amorosas, sino que también por su afición  a los viajes de placer.

Ella sabe disfrutar la vida. Esa es mi conclusión.
Vanessa y Angie se conocieron trabajando en cargos gerenciales en una gran empresa.


         Maricela, la dulce Maricela. divorciada a la buena, tengo entendido, por la relación civilizada que tiene con su ex, con 3 hijos.  La mayor, Polly, se fue con su amor a Alemania a iniciar una nueva vida. Darianne  estudia en la U., y no está exenta de los problemas de las adolescentes, lo que la lleva a Maricela a estar muy alerta a las necesidades de su sensible hija, al igual que con Alex quien aún está en el colegio y es el hombre de la casa.






Maricela es una de las tantas mujeres de profesión arquitecto que se encuentra cesante. Pero ella es mujer de mucho “punch” y no obstante carecer de una fuente de trabajo, se las arregla para salir adelante con sus hijos.

Es mujer culta de cuna. No entiendo que encaje con nosotras que hablamos sólo banalidades. Quizás con ello encuentra el justo equilibrio, de lo contrario sería muy monótona su vida. Ojalá nunca se canse de nosotras, porque su aporte cultural es básico en nuestros encuentros.

Las narraciones de Maricela, respecto a sus conquistas amorosas, suelen ser muy entretenidas ya que es una romántica soñadora, que aún sueña y cree en las historias con príncipes azules y un happy end. Para enredarse con alguien no lo hace sólo por un deseo carnal, agregado a ello debe existir  un sentimiento profundo de valoración y respeto mutuo. Alguien que aporte a su vida algo más que un suspiro y una noche salvaje. Y en este compás de espera lleva harto tiempo,  y creemos que con las artimañas que le hemos ido entregando en nuestras sesiones terapéuticas, estoy segura que más de un pez ha de pescar el anzuelo.

Maricela encontrará a  ése que la haga tambalear, ojalá no sea tan mayor como acostumbra, para que alguna vez descubra con gran asombro lo que es el punto G.  Ji-ji. Es mi opinión.

Maricela y Angie se conocen desde niñas, ambas vivían en el mismo barrio.


Priscilla, la Pris, es hermana de Angie. Hace poco tiempo, después de veintitantos años de matrimonio, y de aguantar a un hombre-mochila (así le llamo yo a los hombres que viven a expensas de la mujer la mayor parte del tiempo), se hartó y decidió seguir el camino sola junto a sus niños. Nunca había conocido a una mujer que se sintiera más liberada y riera constantemente de puro gustito al vivenciar la maravilla que significa estar sola. Disponer de su tiempo para ella y sus dos querubines universitarios, Cristina y Javier, ha sido lo que más le ha gustado en su vida.



Pris es una mujer de carácter fuerte.  Tremendamente disciplinada en su vida económica. Estructurada respecto a la crianza de los hijos. No transa mucho con los deslices. Una madraza como pocas. Gallina de alas grandes y acogedora.  Protectora de los débiles, especialmente de los viejos.

No tiene experiencias extramatrimoniales,  y tampoco piensa agendarlas. No tiene ¡puta idea! de lo que es el punto G.; su gran pozo de amor piensa vaciarlo en  el Asilo de Ancianos que tiene proyectado instalar junto a un matrimonio amigo, mientras tanto ordena las finanzas en el condominio en donde vive. 

Su mejor virtud, la Paciencia, la cual puso a prueba durante 15 años en que estuvo trabajando con un renombrado Abogado. Allí aprendió a hacer múltiples tareas a la vez, y sin cometer errores. Escribir en el computer, atender teléfono multiuso con alta voz, enviar mensajes por celular, con una patita abrir el tarro de la basura,  mientras con el plumero en el tambembe echar la basura a éste. Pero valía la pena porque le pagaban muy bien.

Pris tiene la felicidad en sus manos. Es su FE en DIOS y lo agradecida que es de las bondades que El le ha regalado. Lo merece. La dura.


         Angie, es un ángel de Dios. Buena como el pan con chancho.  Es la única que aún ostenta marido y a mucha honra. Se sacó la lotería y nosotras también, porque gracias a los continuos viajes de su marido empresario y los recortes del presupuesto familiar que hace la Angie cuando éste viaja, especialmente al extranjero, es cuando nos reunimos y arrasamos con todo lo que es mastique y copete.  Supiera su marido Néstor, como corren los mails de rápido organizando aquelarres, y la felicidad que manifiesta su señora esposa de verse libre del yugo conyugal. Bueno, es cosa que analice las fotos nada más.






Junto a Angie tenemos la verdadera Maestra del Sexo. Ella sabe de  películas pornos, jueguitos sexuales, (y juguetitos también) fantasías eróticas, noches con trasnoche; Mañaneras con carrete, postres de todos los tipos, y no sólo conoce la letra G, sino todo el abecedario.

Es femenina, delicada, facha de cuica y “una dama de salón”. Ella en Sociedad jamás haría algo que la avergonzara, ¡claro! excepto con nosotras que la queremos tal cual.

Angie es la esposa Becada por su marido. Actualmente no tiene trabajo, y por lo mismo no tiene tiempo para nada, ya que el día para ella comienza a las 12 Pm.,

Es de amores profundos, especialmente con sus tres amores,  Matías el Fotógrafo, Bastián el estudiante universitario y Paloma, una lola pelolais de 17, que egresa este año de Enseñanza Media.

Como les decía, la última vez que nos juntamos fue el sábado recién pasado. La Angie con la mentira a flor de labios le urdió un cuento tan convincente a Sandy que ésta quedó “clarísima” de que tendría que ir a buscar a Angie a las 20:30 p.m., del día sábado, porque irían a ver al teatro nada más y nada menos que al Coco Le Grand, ¡pobre Sandy!, ilusionada como cabra e’quince, se amononó o enchuló, como lo prefieran, para tal evento, sin sospechar que se estaba organizando su cumpleaños a espaldas de ella.

Llegamos todas a las “ocho en punto”, como lo ordenó la dueña de casa, excepto Maricela que estaba muy resfriada, y debía cuidarse puesto que este lunes recién pasado entraba a trabajar, y obviamente no podía fallar. Así es que nos encontrábamos Angie, Vanessa, Priscilla y yo, esperando que llegara Sandra.

Ésta tocó el timbre y se vio obligada a llegar hasta el living, en donde Angie después de saludarla, encendió la luz de la mesita lateral en el living y aparecimos nosotras con un ¡SORPRESA!, y la verdad es que contrario a lo que pensábamos, no se enojó, más bien, se emocionó.
Continuará….

miércoles, 22 de junio de 2011

PRIMERA PARTE "CUETAZO QUERÍAN LAS PERLAS..."

INTRODUCCIÓN



Fue uno de esos viernes en el mes en que nos juntamos a copuchar el grupo de amigas, y en donde hacemos una verdadera terapia anti-estrés, riéndonos a carcajadas de nosotras mismas.  Nos contamos de manera sencilla y sincera nuestras vidas con sus intimidades, respetándonos por cierto, la forma de ser de cada una.

Y vaya que tenemos vidas diferentes. Una felizmente casada, una soltera, una viuda, y dos también felizmente divorciadas.

Más de una historia de ellas se puede contar.

Pero esa noche pasé a ser la guinda de la torta, pues les conté que mi enamorado esporádico me había invitado a ir por el día sábado a la parcela familiar en Casablanca.

UNA FAMILIA SINGULAR... IIª PARTE

LOS WEHBBE ARAYA DE RINCÓN

Y a la Comisaría Los Guindos, en un abrir y cerrar de ojos fuimos a dar, y ¿quién era la que se sentó frente al carabinero?, yo pues, porque era la “entendida”, según Laura. Menos mal que entendía…
-      Buenas tardes –saludó serio el joven detrás del escritorio.
-      Buenas tardes-  le sonreí con mi simpatía habitual. Ji-ji.
-      Su carné de identidad- sin devolver  sonrisa siquiera.
-      Aquí está.-  Se lo entregué en sus manos.
 Tecleando rápidamente mi nombre. –Su edad señora?- agregó.
Pero, pensé, ¿cómo es posible que este impertinente me pregunte mi edad delante de mis sobrinos?. Porque así es como se sienten después con el derecho de decir si mi tía tiene tanto, mi mamá tiene…ihhh!, y agregarían ¡puchas que está acabada mi tía Celeste!, ésa soy yo.
El tipo seguía tipeando a todo dar en la máquina, la que ya echaba humito, y sólo con dos deditos.
-Motivo de la denuncia-.
-La pérdida del carné de identidad de ella- indicando a Laurita.
-¿Cómo ocurrieron los hechos?
-¿Cómo ocurrieron los hechos? Repliqué. Y ahí entendí que además había que explicar un  problema que no era mi problema, y el cuento fue más o menos así.
-Mi cuñada…-dije yo indicando a Laura que estaba detrás de mí en diagonal.
-¿qué tiene que ver su cuñada? –dijo el Paco- ¿cuándo la que perdió el documento  fue ella- indicando a Laurita.
- es que ella es su mamá-  y me explayé- Y entonces ella viene llegando de viaje y dejó en el auto un bolso y una mochila y alguien rompió un vidrio y sacó la mochila donde estaban los documentos de mi sobrina.
- Ya –dijo el hombre, -¿está asegurado el auto?
- Sí- contesté segura.
- ¿Cómo se llama la Compañía de Seguros?
- eh?-como pillada en falta, a lo que Fabián contestó desde donde estaba sentado
-Le Mans.
- ¿La patente de su auto?- Me dieron ganas de decir ¡ni puta idea!, pero no, contesté sincera y decentemente.
- No la sé.
El Sr. Carabinero  muy puesto en su lugar, estaba empezando a no comprender, y ya no estaba teniendo cara de puesto en su lugar…
-¿Cómo?, no sabe la patente de “su” auto?
- es que no es mi auto. Es de mi hermana que se lo prestó a mi cuñada, y…
- ¿dónde está su hermana? –me interrumpió el mal educado.
- Ella no está aquí, porque le insisto, le prestó el auto a ella –indiqué a Laura,
- A ver, a ver- dijo el Paco medio impaciente ya- Y el muy saco de peras no tenía nada que ver, sólo “comprender”.
- ¿De quién es la dirección? – preguntó, y más serio que perro en bote.
- Mía –respondí yo-  suspiré profundo y nuevamente indicando a mi cuñis- ella estaba en mi casa con el auto de mi hermana.
-ah! Ya –con un dejo de molestia- Señora tome el teléfono y llame a su hermana y pregúntele por la patente.
Supuse que Anita había llegado ya a casa. Ella misma contestó el teléfono. Yo de lo más señora, suave, discreta y educada, dado el lugar donde nos encontrábamos, le pregunté casi en un susurro por los datos que quería el Carabis.
Ana preguntó rápido como es su costumbre, con su voz de mando.
-¿Estás haciendo denuncia o constancia?
- Mi Sargento  -sabía que era cabo, pero en estas situaciones hay que subirles el grado- esto es denuncia o constancia?
-  Denuncia  -contestó en voz alta- con la misma voz alta que se escuchó al otro lado del teléfono de la dama en cuestión que se dice mi hermana.
- ¿Denuncia? - ¡¡No quiero ni una huevá de denuncia!!, porque yo no voy a andar en los tribunales h…. y….- no recuerdo más, sólo sé que puse cara de circunstancias y cortamos el amable diálogo, no sin antes que me gritara la patente.
Seguimos explicándole al Cabo detalles del robo, el valor y la necesidad de recuperar el carné de Laurita, ya que sólo en unos días más debía salir del país y que la niña era hija de un Oficial de las FF.AA. y por ende la connotada señora sentada en diagonal detrás de mí, era la esposa, y Fabián el  primo de la señorita e hijo de la dueña del daewood full equipo, y yo ¡quien soy no más pues!,  fue suficiente para que el Carabis nos dejara bien claro que ahí mandaba él, y que le importaba un carajo quienes éramos, y ni todas las joyas que ostentaba mi cuñis  lo intimidaron y menos marca de autos y viajes al extranjero,  así que nos fuimos como perritos apaleados para la casa, con la “denuncia” hecha en un papel que decía textual, “constancia”.
Nos subimos nuevamente bien apretujados al auto de Fabián y respirando profundo en cada lomo de toro para no topar abajo, llegamos hasta mi casa, y por Dios santo que había más autos que familia.

Anita nos salió a recibir, apenas Fabián dobló la esquina, no alcanzamos ni a bajarnos del auto cuando escuchamos a su madre, tan dama como de costumbre:
-      ¡¡Jetón!!, ¡gracias por haberme hecho pensar!.
-      ¿Qué hice yo ahora? – preguntó Fabián
-      Se suponía que yo venía a buscar mi auto y me vine en el de tu papá, y ahora ¡cómo crestas nos lo llevamos!. No ves que nos sobra un auto de todas maneras?.
Yo pensé, aquí sobran varios, y todos a disposición de una sola familia.
Y mi pobre cuñis atribulada con lo de su madre, más encima debía escuchar a la matriarca Ana que  le dijera a su marido, nuestro hermano, que nadie lo esperaría en el aeropuerto, así es que se las arreglara como pudiera.
Y la ilusión de Laura de ir a esperar a su marido junto a sus tres nenas, rozagantes de salud, quedaron en éso, sólo ilusión.
Yo estaba realmente agotada con sólo dos horas de trifulca, y pensando en todo lo que me esperaba cuando todos se fueran… Entré a la casa zigzagueando entre medio de los bultos en busca de algún orden de ideas, porque con tanto tema disperso, resoluciones que tomar, cuál no sería mi sorpresa al ver a la Nana, que siempre aparece como un hada madrina poniendo orden en casa. Estaba todo OK, la loza de la hora del té lavada, el mantel en su lugar, Vicente ya había comido, y ¡oh! El necesaire de mamá convenientemente arreglado con pijama de niño, camisa de dormir, mamadera y churrines  para el otro día. Todo claro, alguien iba a dormir afuera, pero ¿quién?, no, no, ya no era hora para ponerse a pensar, ¿para qué pensar? y a juzgar por la cara de mamá de girls scout, siempre lista, me dice gustosa:  “todo arreglado”, “Vichito y yo nos iremos a dormir donde Anita, y así me llevo el auto que sobra.  Mientras tanto tu papá se llevará las maletas al hotel, y Ana llevará a Laura y las nenas. Se despidieron todos y mamá agrega, “tú te encargas de tu papá”.
Y mi papá no es mi problema.

domingo, 19 de junio de 2011

UNA FAMILIA SINGULAR... Iª PARTE

LOS WEHBBE ARAYA DE RINCÓN


Asomaba el amanecer. Me pareció sentir el cantar de un gallo. Di media vuelta en mi cama, me arrellené un poquitín y me dije “me alcanza el tiempo para otro cachorrito” (léase dormir otro poco). Ello duró hasta que sentí la acariciante voz de mi padre, de nombre  Samuel, supuse ya bañado, afeitado y lavado de dientes, porque al parecer después de esta rutina diaria, él recupera toda su hombría y se pone guapo sacando la voz de mando, no sé si de General en retiro o patrón de fundo:
-¡¿dónde crestas dejan el té en esta casa?!!
Desperté, no tenía nada más qué hacer ni pensar, me había quedado dormida, de un brinco a la cocina fui a dar, ya que el trayecto es más corto que viraje de laucha. Nuestra casa es chica, lo que se llama chica; comúnmente se les dice 2x2.
En un segundo me quedó todo clarito. De veras que mamá y Vicente, mi hijo de 4 años, no habían dormido en casa, habían tenido que ir ineludiblemente  a dormir donde mi hermana Anita, y todo a raíz de la tremenda batahola que se había armado el día anterior, sólo con la breve visita de dos horas de mi cuñada Laura. Y  yo debía ir a la oficina y antes que ello tenía que sacar la basura, y de pronto estoy frente a papá y mi saludo de mañana fue un:
-      Y usted ¿por qué no me despertó? – con voz de mando también, ( tengo a quien salir).
-      ¡Y qué se yo que usted deba levantarse!. –me contestó, dando un portazo tras de sí.
Pobre papá, cree que yo tengo vacaciones eternas. En fin, se fue a su trabajo, sin los sanguchitos que ordenó mamá preparar, y lo que es peor , sin su yogurt de las 10 de la mañana en punto que debe consabidamente tomar.
“Bueno” –pensé- “no  es mi problema” –como dice mamá, y después camina muy ufana-. Lo mismo hice yo.
Y aquí estoy hoy en la oficina, en un día 04 de febrero, sin ningún problema, por ahora, porque lo que es ayer, podría decir que yo no tuve problemas, pero, ¿por qué será que sin querer los problemas que no son mis problemas, son mis problemas?.
Me explico.

Ayer 3 de Febrero, venía de vueltas del parque después de haber llevado a mi hijo Vicente a jugar un rato, y contenta de tomar un té con mi cuñada Laura y mis sobrinas Laurita, Francisca y Graciela, quienes venían arribando desde la ciudad de Iquique, después de haber pasado unos días de vacaciones junto a la abuela materna.
Menester es indicar que esta familia reside en la actualidad en la ciudad de Punta Arenas, y cuando deciden viajar al norte del país, es un movimiento descomunal que se arma  en todo el familión, porque las nenas viajan con un sinfín de maletas, maletitas, bolsos, bolsitos, mochilas y mochilitas, y ahora que no está la mochilita de Laurita, ya sería un bulto menos que contar. Por lo que nos debe quedar claro que mi cuñis y las nenas cuando llegan a la capital forzosamente  deben transportarse en vehículo.
Para ello Anita,  desprendida como siempre, le pasó de inmediato a Laura su auto “asegurado Daewood  Racer, full equipo” para que se desplazara desde Vitacura a Ñuñoa, ya  que las nietecitas debían saludar a sus abuelitos paternos.
Llegaron las nenas y la nuera favorita de mis papás - (tenemos solo un hermano)-  a compartir un rato, dejando estacionado  el vehículo enfrente de la casa, cargadito se veía desde el comedor, parecía carromato de feria –echadito para atrás- .
Laura quería que la visita fuera corta, quería llegar luego al Hotel a descansar. Pero antes llamó a Iquique para saber cómo seguía su madre, ya que cuando la dejó ese mediodía tenía un dolor fuerte en el pecho.
Mientras Laura hablaba por teléfono yo salí con las niñitas a la calle. De pronto vimos vidrios en el suelo. Lo primero que se me vino a la mente es que algún vehículo al doblar la esquina  habría pasado a llevar el foco del vehículo. Pero no, lo que ocurrió es que un infeliz había roto un vidrio del auto de Anita y se robó la mochilita de Laurita con todos sus documentos, y la alarma del auto estaba puesta y no sonó. -¡Qué curioso!- dijo papá, y yo también.
Y comenzó el dimes y diretes que entre tanta gente suena como a un tremendo escándalo…como algo siniestro que flota en el ambiente, quedando con el corazón  contreñido, y después reflexionando uno se da cuenta que “la huevá no era para tanto”.
En fin, ahora pienso en Laura, pobrecita. En tanto ocurría todo este despelote afuera de la casa, ella con los ojos abiertos como platos, escuchaba en la línea que su mamá se encontraba en la UCI con un infarto,  preguntaba detalles que le entraban por un oído, por el otro mientras tanto, que estaba atento aquí en Santiago, escuchaba de distintas bocas que -¿qué más se  habrán choreado?,- -menos mal que fue el vidrio chico-,  -menos mal también que el seguro responde-, y ahora ¿cómo nos vamos al hotel?. En fin, decidió dejar en suspenso a la tía Lala y cortó la llamada, para enterarse de lo que estaba pasando por Santiago en casa de sus suegros.
Todo el mundo le hablaba a la vez. Los comentarios más atinados eran los de Graciela, la menor, pero obviamente nadie le daba pelota, sólo yo que trataba de asimilar todo lo que ocurría porque lo encontraba tragicómico, y es que sabía lo que venía después,  ya que conocía los desenlaces en las historias de esta familia.
Pensé, no es el día de mi cuñada, más vale que se acueste pronto y se duerma, porque mañana será otro día… Y también pensaba yo, menos mal que no es mi problema.
Se decidió llamar a Anita, la dueña del auto averiado, porque a esas alturas ya estábamos claros que Laura ya no se iría al Hotel en ese auto. Debo agregar que Ana es la mandamás de la familia. Nada se hace ni se dice sin contar con su opinión. Y no me equivoqué llamándola, porque sin pensarlo dos veces dio las directrices de lo que había que hacer, y que obviamente todo el mundo acató sin pensar.  ¿Para qué pensar, dije yo, cuando es ella la que piensa por todos?. Dio la orden perentoria:
-      Ya, yo voy para allá con Fabián –uno de sus hijos- y así me traigo el auto.
Entonces en casa se arreglaba la situación de la siguiente manera:  Mamá o papá irían a dejar a Laura y las Nenas  al Hotel, con las maletas….y demases.  Mejor Papá, porque la camioneta es para este tipo de mudanzas, por lo que él, proactivo que es, primero sacó el auto Suzuki Swift de mi hermana Victoria, qué no recuerdo porque está guardado en casa, el humilde Renault  de mamá, y finalmente su camioneta, es decir, en la cuadra ya habían cuatro vehículos disponibles para movilizar a esta familia.
Mamá con su aprehensión de siempre, entró al living de la casa las maletas, maletitas, bolsos y todo lo que ya sabemos, con lo cual ocupó cuánto lugar pilló en la 2x2. El único lugar visible, era el lugar donde papá se sienta a ver sus noticias. Ese lugar es sagrado.
Laura en el intertanto llamó a su esposo, el que es mi hermano, quien se encuentra en Punta Arenas preparando su viaje a Santiago también. Feliz él allá de estar solo, sin el cotorreo de sus cuatro mujeres,  e ignorante hasta ese minuto de lo que ocurría por acá.
Yo me pregunto, ¿por qué será que cuando uno tiene unos problemas terribles, no quieren que sean sólo de uno, sino que dale con embarrarle la onda al compañero?, ah?, eso es querer…?.
Para eso se casan, “en las buenas y en las malas” como dijo el curita, y ahí estaba él, en las malas con ella, apoyándola y alentándola con lo de su madre. Y una orden imperativa: “Laurita  debía dejar constancia en Carabineros por la pérdida de su carné de identidad”.
Lo encontramos muy atinado, ya que alguien acotó, que ello serviría para presentar el asunto ante la compañía de seguros “Le Mans”, pero, los peros en mi familia son siempre grandes y gordos. Mi hermana  Ana prestó el auto de muy buen corazón, pero no así los documentos a Laura, pero de puro volada que es. Entonces así  no se podía ir a Carabineros.
En eso llegó Fabián –el hijo de Ana- solo en su autito.
-Mamá viene atrás- dijo
Yo pensé, ¿cómo?, no vendría ella con él. Pero no dije nada porque ya dije, yo no debo pensar.
Por lo tanto, partimos a Carabineros, Fabián, Laura, Laurita y yo, porque según mi cuñis, yo entendía de estas cosas.

CONTINUARÁ…..

sábado, 18 de junio de 2011

SERVIR A LOS DEMÁS



TU CAPACIDAD DE SERVIR A LOS DEMÁS ESTÁ EN PROPORCIÓN DIRECTA A LA GRANDEZA DE TU CORAZÓN Y A LA NOBLEZA DE TUS SENTIMIENTOS, DE IGUAL MANERA, A MEDIDA QUE TE ESFUERZAS POR COMPARTIR, DAR, SERVIR Y SER SOLIDARIO, CRECE Y SE ENNOBLECE TU SER INTERIOR, CONVIRTIÉNDOTE EN MEJOR PERSONA, MÁS FELIZ Y CON MEJORES POSIBILIDADES DE VIVIR  UNA VIDA DE MEJOR CALIDAD.

Libro : Minutos de Sabiduría de C. Pastorino (México)

jueves, 16 de junio de 2011

ANTE LA ADVERSIDAD




¡Mantén una actitud de triunfo!
Si ves a alguien abatido y triste, pierdes la confianza porque ves que camina hacia una derrota segura.
¡No des nunca esta imagen de ti!
Camina con la cabeza levantada,
Seguro y sonriente, e inspirarás confianza.
Irradia energía y entusiasmo hasta en los movimientos de tu cuerpo.
Mira de frente a tus semejantes, sonríeles y llénate también de la energía que te entregan con tan solo una sonrisa sincera.
Fíjate…todo es causa y efecto.
Hoy es otro día, y lleno de promesas…

Libro: Minutos de Sabiduría de C. Pastorino (México)

viernes, 10 de junio de 2011

TERCERA PARTE ¿CUETAZO QUERÍAN LAS PERLAS...?

EMAIL DIRIGIDO A MIS QUERIDAS  AMIGAS:
Angie, Vanessa, Maricela y Sandra



¿Cuetázo querían sentir las perlas?, sepan de inmediato que mi gordo me pasó a buscar a las 7 y pico de la mañana y a las 4 y pico de la tarde  también, me tenía de vueltas en la puerta de mi casa.
Como nunca puse todo el esmero en verme lo mejor posible. Lo ideal habría sido ir de jeans, pero al abrochármelos se me armó un conjunto de rollos en la  cintura, nada de favorecedores. Pensé en falda tipo campera, por si hubiese alguna intención de cachurear, digo yo,   pero ¡no señor!  ¿por qué tendría que facilitarle tanto las cosas a este enamorado esporádico que me hace feliz sólo una vez al año? Y ¡con suerte!...Finalmente me decidí por un pantalón negro que me calza muy bien con una polera blanco y negro de escote decidor, y como la mañana era fresca, le agregué al atuendo un chaleco tejido a crochet color blanco, ésos que tiene una pá la “pará” y que me da un señorío especial cuando me encaramo arriba de los tacos altos, sólo para demostrarle a él que “aquí vengo yo”, y así pasar piolita cuando me bajo de ellos y quedo pachacha y más encima culona.
Previo a la vestimenta me depilé tooodo lo pertinente, rebaje incluido, y si en cierta parte hubiese podido ponerme unas extensiones, lo habría hecho con gusto. Me eché mi colonia favorita “Làncome”, la cual mezclo con un aceite de baño que con mi ph me queda un olorcito ¡qué puchas que le gusta al gordito!.
Bueno pero no nos desviemos del tema.
Me puse las lindas pantaletas, y realmente me veía pocha, pocha.
Me maquillé suave y con la máscara de pestañas nuevas éstas quedaron como sopladores, ideales para el coqueteo que acostumbro  a hacer, cuando ando en plan seductor.
Pasamos a las 7:45 A.M. a Curacaví a comprar pan amasado para tomar desayuno en cuanto llegáramos a casa y obviamente nos esperaba el Juano, el administrador y goma que tiene mi gordo. Ah! porque también he de contarles que este simpático gordito es Patrón de Fundo, igual a mi padre,  acostumbra a mandar de manos en bolsillo. Pero así y todo es una simpatía y un hombre de muy buen corazón.  Es muy humano con sus trabajadores. Lo conozco desde 1995, ¡Ésa onda!.
Eran ya las 9:30, y yo pensé:  ¡ya, ahora el Juano se irá y nosotros reposaremos el desayuno y me jactaré después ante mis amigas ¡qué mañanera fue la que me pegué!. Pero ¡no!, el gordito amorosamente me invitó a recorrer  las plantaciones de árboles frutales que tiene su hermano en la Parcela, y luego recorrimos el terreno que compró para construir una pequeña casita de 5 dormitorios para ir a “hueviar los fines de semana”, según él.
Obviamente yo me había bajado de los tacos para caminar por el campo y llegamos hasta su huerto. Tuve que sacarme el chalequito pituco, colgarlo por ahí y vamos agachándonos a recoger pepinillos. En la tercera agachada yo caché que en la cuarta ya no me pararía tan dignamente, pero conforme iba orando pá que no me diera la garrotera acostumbrada (lumbago u/o ciática), seguía en mi tarea que me tenía por lo demás encantada. (soy signo tierra).
Cuento corto, como ya me estaba costando mucho pararme, comencé a inclinarme de la otra manera, en donde mi trasero se ve en toda su inmensa extensión, y lógicamente pendiente de que aquél gordito de hermosos ojos verdes ya los estaba poniendo blanquitos…imagínense lo que estaría pensando …soñaba yo.
Nos devolvimos a casa y salimos de compra a una Viña en los alrededores.
Cuando íbamos de regreso a casa, comenzó  a darme una gran modorra, y le comenté que llegando me recostaría un rato.
-Pero, Celeste, quería que almorzáramos en algún restaurante de por aquí.
-¿Cómo?...¿no almorzaremos en la Parcela?
-Bueno, como usted quiera, sus deseos son órdenes para mí.
¿No es lindo él?.
De inmediato marcó el Celu de Juano y  le dispuso que prendiera el fuego para un asado y que su señora, la Fabiola, hiciera un arroz y ensaladas y que ellos almorzaran con nosotros. Así de fácil. Yo no me opuse porque soy sociable como él.
Y tomándome una copita de vino, me animé nuevamente pensando en que terminando de comer el Juano y la Faby ¡chaolín pin pin!, y nosotros haríamos una siestita como el sexo manda.
¡Nada  niñas!. Terminamos de almorzar y me indicó amoroso como es él conmigo, que  ocupara su cama para dormir un rato –antes de irnos- acotó. Y, sorprendida exclamé -¿cómo?, ¿a qué hora nos iremos?.
Y saben ustedes que me respondió?.
-Apenas llegue la “hueona”
-y ¿quién es la hueona?
Y resultó que la tal, era una nana que debía traerle desde Casablanca a su señora madre en Santiago.
Y a eso fuimos chicas, a buscar una “hueona”.
Salimos a las 15:10 de la Parcela bajándome los pantalones y pantaletas sólo pá hacer un pis, y el tubito de gel “aquél” intacto como siempre y con fecha por vencer.
Así que de cuetazo ¡naranjas!, y pál otro año será.
Las abraza
Celeste