viernes, 10 de junio de 2011

TERCERA PARTE ¿CUETAZO QUERÍAN LAS PERLAS...?

EMAIL DIRIGIDO A MIS QUERIDAS  AMIGAS:
Angie, Vanessa, Maricela y Sandra



¿Cuetázo querían sentir las perlas?, sepan de inmediato que mi gordo me pasó a buscar a las 7 y pico de la mañana y a las 4 y pico de la tarde  también, me tenía de vueltas en la puerta de mi casa.
Como nunca puse todo el esmero en verme lo mejor posible. Lo ideal habría sido ir de jeans, pero al abrochármelos se me armó un conjunto de rollos en la  cintura, nada de favorecedores. Pensé en falda tipo campera, por si hubiese alguna intención de cachurear, digo yo,   pero ¡no señor!  ¿por qué tendría que facilitarle tanto las cosas a este enamorado esporádico que me hace feliz sólo una vez al año? Y ¡con suerte!...Finalmente me decidí por un pantalón negro que me calza muy bien con una polera blanco y negro de escote decidor, y como la mañana era fresca, le agregué al atuendo un chaleco tejido a crochet color blanco, ésos que tiene una pá la “pará” y que me da un señorío especial cuando me encaramo arriba de los tacos altos, sólo para demostrarle a él que “aquí vengo yo”, y así pasar piolita cuando me bajo de ellos y quedo pachacha y más encima culona.
Previo a la vestimenta me depilé tooodo lo pertinente, rebaje incluido, y si en cierta parte hubiese podido ponerme unas extensiones, lo habría hecho con gusto. Me eché mi colonia favorita “Làncome”, la cual mezclo con un aceite de baño que con mi ph me queda un olorcito ¡qué puchas que le gusta al gordito!.
Bueno pero no nos desviemos del tema.
Me puse las lindas pantaletas, y realmente me veía pocha, pocha.
Me maquillé suave y con la máscara de pestañas nuevas éstas quedaron como sopladores, ideales para el coqueteo que acostumbro  a hacer, cuando ando en plan seductor.
Pasamos a las 7:45 A.M. a Curacaví a comprar pan amasado para tomar desayuno en cuanto llegáramos a casa y obviamente nos esperaba el Juano, el administrador y goma que tiene mi gordo. Ah! porque también he de contarles que este simpático gordito es Patrón de Fundo, igual a mi padre,  acostumbra a mandar de manos en bolsillo. Pero así y todo es una simpatía y un hombre de muy buen corazón.  Es muy humano con sus trabajadores. Lo conozco desde 1995, ¡Ésa onda!.
Eran ya las 9:30, y yo pensé:  ¡ya, ahora el Juano se irá y nosotros reposaremos el desayuno y me jactaré después ante mis amigas ¡qué mañanera fue la que me pegué!. Pero ¡no!, el gordito amorosamente me invitó a recorrer  las plantaciones de árboles frutales que tiene su hermano en la Parcela, y luego recorrimos el terreno que compró para construir una pequeña casita de 5 dormitorios para ir a “hueviar los fines de semana”, según él.
Obviamente yo me había bajado de los tacos para caminar por el campo y llegamos hasta su huerto. Tuve que sacarme el chalequito pituco, colgarlo por ahí y vamos agachándonos a recoger pepinillos. En la tercera agachada yo caché que en la cuarta ya no me pararía tan dignamente, pero conforme iba orando pá que no me diera la garrotera acostumbrada (lumbago u/o ciática), seguía en mi tarea que me tenía por lo demás encantada. (soy signo tierra).
Cuento corto, como ya me estaba costando mucho pararme, comencé a inclinarme de la otra manera, en donde mi trasero se ve en toda su inmensa extensión, y lógicamente pendiente de que aquél gordito de hermosos ojos verdes ya los estaba poniendo blanquitos…imagínense lo que estaría pensando …soñaba yo.
Nos devolvimos a casa y salimos de compra a una Viña en los alrededores.
Cuando íbamos de regreso a casa, comenzó  a darme una gran modorra, y le comenté que llegando me recostaría un rato.
-Pero, Celeste, quería que almorzáramos en algún restaurante de por aquí.
-¿Cómo?...¿no almorzaremos en la Parcela?
-Bueno, como usted quiera, sus deseos son órdenes para mí.
¿No es lindo él?.
De inmediato marcó el Celu de Juano y  le dispuso que prendiera el fuego para un asado y que su señora, la Fabiola, hiciera un arroz y ensaladas y que ellos almorzaran con nosotros. Así de fácil. Yo no me opuse porque soy sociable como él.
Y tomándome una copita de vino, me animé nuevamente pensando en que terminando de comer el Juano y la Faby ¡chaolín pin pin!, y nosotros haríamos una siestita como el sexo manda.
¡Nada  niñas!. Terminamos de almorzar y me indicó amoroso como es él conmigo, que  ocupara su cama para dormir un rato –antes de irnos- acotó. Y, sorprendida exclamé -¿cómo?, ¿a qué hora nos iremos?.
Y saben ustedes que me respondió?.
-Apenas llegue la “hueona”
-y ¿quién es la hueona?
Y resultó que la tal, era una nana que debía traerle desde Casablanca a su señora madre en Santiago.
Y a eso fuimos chicas, a buscar una “hueona”.
Salimos a las 15:10 de la Parcela bajándome los pantalones y pantaletas sólo pá hacer un pis, y el tubito de gel “aquél” intacto como siempre y con fecha por vencer.
Así que de cuetazo ¡naranjas!, y pál otro año será.
Las abraza
Celeste

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